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dissabte, 5 de gener del 2013

India despierta


EDITORIAL

India despierta

La brutal violación de una joven produce una conmoción social que se extiende a otros países.

El terrible caso de Amanat ha conmocionado a la sociedad india como nunca antes lo había hecho una agresión sexual a una mujer. Amanat, seudónimo con el que la prensa ha bautizado a la víctima, fue violada y torturada con una barra de acero por seis hombres durante una hora. La joven murió el 29 de diciembre, tras dos semanas de agonía.
En un país en el que el desprecio a la mujer se traduce en uno de los niveles de acoso y agresiones sexuales más altos del mundo, se ha producido una auténtica rebelión social contra la tradicional pasividad e insensibilidad de la policía y de la casta política hacia estos crímenes. Las manifestaciones espontáneas, muy violentas algunas de ellas, se produjeron desde el día siguiente de la fatal agresión de Amanat en Nueva Delhi y se han extendido a todo el país. Los medios han reproducido con profusión de detalles no solo la brutalidad sufrida por Amanat, sino las agresiones de las que son objeto a diario miles de ciudadanas en una democracia, la más grande del mundo, a la que se acusa de ser incapaz de proteger a la mitad de su población. Los testimonios de mujeres desfiguradas por el ácido o violentadas que han sufrido, además, la vergüenza, la mofa y la inacción policial han alimentado esta ola de indignación que ha obligado a los poderes públicos a reaccionar. El juicio por el caso de Amanat contra cinco de sus violadores se ha abierto en un tiempo récord y estos se exponen a la horca por un delito que hasta ahora solía quedar impune. Es una conmoción social que ha traspasado las fronteras indias y que está ofreciendo un soplo de esperanza para las asiáticas, víctimas de una cultura misógina que deja en papel mojado la buena voluntad de las leyes. La vecina Pakistán, quizá contagiada por el movimiento indio, ha reaccionado airadamente contra la violación múltiple de una niña de nueve años.
Algo parece estar cambiando en esta amplia zona del continente asiático de enormes contrastes respecto a la situación de la mujer. La sociedad, amedrentada por fundamentalistas y agresores sexuales, ha venido aceptando las crueles normas que la reprimen. De ese cambio también da cuenta la forma en que ha defendido su propia familia a Malala Yousafzai, la niña paquistaní tiroteada por los talibanes por promover la educación femenina y a la que ayer dio el alta el hospital que la ha tratado desde octubre.

 El País 5/01/2013



La ira por las violaciones se extiende. El País 5/01/2013


Una niña de nueve años, grave tras ser atacada por tres hombres en Pakistán Las víctimas de abusos sufren una pobre atención y presiones para callar.

La ola de protestas que vive India por la impunidad de los delitos de violencia contra las mujeres desatada tras la muerte de Amanat, la estudiante violada por seis varones en un autobús de Nueva Delhi, empieza a calar en países vecinos que sufren el mismo problema. En concreto, la indignación se extendió ayer a Pakistán, donde una niña de nueve años permanece en estado grave desde el pasado miércoles tras ser secuestrada y violada por tres hombres en la provincia de Punjab, en el este del país. La menor, que está ingresada en un hospital de Lahore, perdió mucha sangre y padece graves daños internos, según informa el diario paquistaní The Express Tribune.

La madre de la niña encontró a su hija frente a su casa ensangrentada y medio inconsciente. Según su declaración, cuando se dirigía a la comisaría para denunciar lo sucedido, uno de los violadores la detuvo y amenazó con matarla si decía algo. Pese a ello, la mujer, tras regresar a su vivienda, se encaminó de nuevo a la comisaría y narró los hechos a la policía, que ha constituido un equipo para detener a los sospechosos, aunque sin éxito hasta el momento.

The Express Tribune, que se hacía ayer eco de los detalles del caso, aprovechó también para introducir en Pakistán el debate que se ha instalado en India tras la muerte de la joven Amanat, de 23 años, fallecida hace una semana al no sobrevivir a las heridas que le infligieron sus seis violadores el pasado 16 de diciembre. Desde entonces se suceden las manifestaciones por todo el país —algunas de ellas se han convertido en violentas— para reclamar un castigo ejemplar para los violadores de la estudiante y más protección para las mujeres.

En un reportaje titulado La vergüenza de Pakistán, el rotativo paquistaní compara el caso de la niña de Punjab con el de Amanat y pide una reacción similar a la del país vecino. “Las mujeres que han sufrido violaciones o agresiones en Pakistán tienen que enfrentarse además a una escasa atención en la prensa, lentos procesos judiciales, amenazas del entorno y presiones de la familia para silenciar su situación y evitar una mayor vergüenza”, resume el artículo.

El diario repasa los 150 casos de violaciones de los que informó en 2012, entre ellos muchos sufridos por menores, aunque advierte de que pueden ser bastantes más porque una gran mayoría de las víctimas no denuncia. La Fundación Awaz de Pakistán sobre violencia contra las mujeres en el país: solo en los 15 distritos meridionales de la provincia de Punjab se registraron 2.713 agresiones entre enero y noviembre de 2012.

Las organizaciones de derechos humanos se preocupan especialmente por las agresiones que las paquistaníes sufren dentro del propio seno familiar, los conocidos como “crímenes de honor”. Según la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán (HRCP, en sus siglas en inglés), cerca de mil mujeres son asesinadas en el país cada año por hombres de su entorno por cometer actividades tan “deshonrosas” como haberse atrevido a pedir casarse con quienes ellas querían o mantener relaciones con un hombre sin autorización familiar.

Las autoridades indias han empezado a reaccionar ante la ola de indignación desatada por la muerte de Amanat y están acelerando la aprobación de nuevas leyes para castigar los delitos sexuales y los asesinatos machistas. Pero los manifestantes que han salido estos días a las calles piden más: reclaman sobre todo juicios rápidos y penas de muerte para los criminales. Las protestas continuaban ayer tras la apertura el jueves del juicio rápido contra cinco de los presuntos violadores —el sexto es menor y será procesado en otro tribunal—.